Catamarca: la antesala y desarrollo del paro nacional en la provincia

Escribe Bruno Corzo

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La tardía adhesión de las burocracias de los distintos sindicatos locales al paro del 9 auguraba una jornada puramente testimonial, vaciada de contenido e iniciativas de lucha frente a la catástrofe económica y social que golpea a los trabajadores. La burocracia está condicionada por compromisos con los capitales instalados en la provincia, el gobierno catamarqueño y sus propias crisis internas. La deliberación y la intervención de las bases y el impulso a autoconvocatorias es fundamental para abrir un camino de lucha propio.

El paro general se impuso en la provincia a partir de los trabajadores de organismos nacionales y parcialmente en el transporte. Los docentes universitarios, los bancarios y los trabajadores del volante anunciaron el paro en el territorio provincial con anticipación. En las últimas horas del martes 7 de mayo, a menos de 48 horas del día del paro nacional, se plegaron UDA, SiDCa, SADOP y SUTECa, ATECa (docentes de las secciones de CGT y CTERA, respectivamente), ATE y UPCN.

El paro fue masivo entre los estatales y la docencia. Sin embargo, el transporte público empezó a funcionar promediando la mañana. A su vez, las burocracias de los judiciales de la provincia se delimitaron del paro y de la CGT, planteando “no es momento de parar”, aunque incluso admitieron la ruinosa situación de trabajadores del estado.

El caso de la CGT catamarqueña merece una mención. En la última semana de abril, Héctor Daer visitó la provincia para participar de un acto de inauguración de obras en la sede de la CGT en la capital catamarqueña. Para la ocasión participaron referentes locales y el gobernador Raúl Jalil, quien otorgó un financiamiento millonario para las obras. En el acto, frente a los medios de comunicación, Daer y Burgos (secretario de la CGT local) felicitaron a Jalil por su gestión política en la provincia y su compromiso con la CGT. Esto a pesar de que el gobernador había declarado su apoyo a la “Ley Bases” y a la reforma laboral.

La agenda de Daer incluyó un recorrido junto al gobernador en una obra de 104 viviendas destinada para la CGT catamarqueña y la participación en un acto de colación de egresados de la carrera de enfermería en la Universidad junto al rector, donde se manifestaron recíprocamente intenciones de colaboración, demostrando un lazo de compromiso entre la burocracia, el gobierno y las camarillas de la universidad.

La agenda de la burocracia, sus compromisos con el gobierno y las grandes patronales se han impuesto momentáneamente sobre la necesidad de los trabajadores de impulsar una lucha de conjunto. A pesar de ello, se han desenvuelto, en el último periodo, algunos procesos de lucha en defensa de sus condiciones laborales, salariales y contra los despidos. En el caso de los estatales de organismos nacionales, en la actualidad, y los trabajadores docentes, estatales y de la salud autoconvocados, en la primera parte del año. En el oeste provincial, trabajadores mineros de la corporación China Zijin-Liex vienen de librar desde el 5 de mayo una huelga por tiempo indefinido en repudio a diversos atropellos, y por reclamos salariales. La burocracia de AOMA finalmente logró levantar la lucha un día antes del paro nacional, a cuenta de un aumento salarial de 30% y compromisos de regulación en las condiciones laborales. La agenda de la burocracia es desarticular, aislar las luchas de los trabajadores por sector e impedir el progreso de una lucha de conjunto. Daer en su visita no aludió en ningún momento a las condiciones y a la lucha en desarrollo de los obreros mineros.

El desafío de los trabajadores catamarqueños es abrir un camino para superar a la burocracia en su conjunto. Imponiendo métodos de organización democráticos, sobre la base de asambleas, plenarios y la coordinación entre todos los sectores, sostenido por la acción independiente de desde las bases, de manera autoconvocada. Un camino de organización y lucha en perspectiva de la huelga general.

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