24 de Marzo: balance de una movilización multitudinaria

Escribe Jacyn

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Una multitud anegó las calles del centro porteño y de todas las ciudades del país este 24 de marzo. La conmemoración del 50 aniversario fue un acicate para que la masa se volcara a participar de las manifestaciones, pero no fue el único. El desafío del gobierno de Milei, un Videla con peluca, estaba claramente planteado. El encuentro multitudinario en las calles tuvo la impronta inconfundible del repudio al gobierno que se postula como el más antiobrero de la historia argentina desde la última dictadura. Por la mañana, había difundido un video infame, manipulador, hablando de "memoria completa", donde apenas se solapaba la reivindicación del golpe y la dictadura. Como ocurre todos los años, pero esta vez en mayor cantidad, muchísima gente, trabajadores, estudiantes y familias, concurrieron a la plaza.

Sin embargo, el acto no estuvo enmarcado por un planteo político acerca de la crisis mundial de conjunto en la actualidad; se limitaba a los 30.000 desaparecidos y a que "marchamos en unidad". Objetivamente, se refiere a una unidad con el kirchnerismo – la novedad de la marcha. Cuando éste era gobierno, hizo todo lo posible por acallar las denuncias del EMVyJ contra la represión ´nacional y popular´, incluso por impedir su ingreso a la Plaza por medio de patotas del Mercado Central, conducidas por Guillermo Moreno. Ahora, con la coartada del "mal mayor", las organizaciones del EMVyJ se volcaron a la unidad con los K, soslayando la responsabilidad que les cabe a estos por haberle allanado el camino a Milei al poder. Buena parte de ellas, suscribieron un documento común con el peronismo. Otras propusieron que cada sector leyera su propio texto, con el propósito de apropiarse de esa misma ´iniciativa unitaria´. El MST e IS se volcaron al ´acto unitario´ sin cortapisas, el PTS y el aparato del PO hicieron rancho aparte, sin delimitarse de los mencionados. Las organizaciones del FITU se distinguen por una cuestión de grado en cuanto al seguidismo.

El documento central, leído desde el palco montado en la Plaza de Mayo, bajo la consigna "Digan dónde están", acalla cualquier mención crítica hacia el kirchnerismo, a pesar de que éste gobernó ´callado´ 16 de los últimos 23 años. Los exclusivos destinatarios de sus denuncias han sido Mauricio Macri y Javier Milei. La CGT no fue ni siquiera nombrada, cuando hace apenas un mes se aprobó una contrarreforma laboral con su absoluta complicidad. Sin embargo, se dirige a la burocracia para "que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas". El apoyo del PeJota a las leyes antiobreras de Milei es reducido a "algunos gobernadores", que sin embargo, han integrado UxP en los últimos comicios. La Triple A es atribuida exclusivamente a Isabel Perón y López Rega, exculpando al patriarca del "movimiento nacional". El texto "repudia el genocidio en Gaza", un saludo a la bandera de parte de quienes no se movilizaron contra ese genocidio, ni lo hacen ahora. La burocracia participó con algunas delegaciones de sus aparatos sindicales. Kicillof y los intendentes formaron una comitiva que viajó a la Plaza a bordo del micro de Madres de Plaza de Mayo, luego de hacer un acto en su sede de Congreso. La Cámpora hizo su tradicional recorrido desde ESMA, con escala en San José 1111 para recibir el saludo de su jefa política.

El PTS y el aparato del PO montaron su propio palco, con el apoyo de algunos otros grupos. Se presentaron como "organizaciones del Encuentro Memoria Verdad y Justicia" para denunciar "el ajuste", "la entrega" y "la dependencia".

Política Obrera participó de la marcha con una nutrida y, sobre todo, combativa columna, encabezada por una bandera de arrastre con consignas contra el estado policial y la guerra imperialista. Estos planteos fueron desarrollados en sucesivas declaraciones y notas publicadas en nuestro periódico y numerosas entrevistas. Logramos abrirnos paso hasta la Plaza. Al finalizar la marcha, realizamos un acto, en Bolívar y Alsina, donde habló Jorge Altamira y desarrolló el carácter internacional del golpe del 76, para defender a Pinochet y armar el Plan Cóndor y formar un cerco contra la Revolución Cubana. Cincuenta años después, un gobierno videliano en la Rosada busca proyectarse internacionalmente detrás de las guerras imperialistas de EEUU y el sionismo.

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