Escribe Leonardo Perna
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El comunicado colgado en la web de “Portal Empleo”, a cargo de la Secretaria de Trabajo del Ministerio de Capital Humano lo hizo oficial, el gobierno liberticida dará de baja los 900.000 planes sociales del programa “Volver al Trabajo”. Hasta ahora, sus titulares continuaban recibiendo 78.000 pesos que llevan dos años y medio congelados.
El aviso final fue: “De acuerdo a lo establecido en los lineamientos generales y operativos, el programa Volver al Trabajo finaliza. En abril recibirás la última asignación mensual no remunerativa. Si estás interesado en capacitarte, te invitamos a completar el siguiente formulario hasta el 20 de marzo de 2026. La participación en capacitaciones no implicará el pago de sumas de dinero”. Del programa “Potenciar Trabajo” que fue rearmado tras la asunción de Javier Milei como presidente, solo quedara en pie la pata perteneciente al “Acompañamiento Social” (PAS), estos son 200.000 titulares en donde se encuentran los mayores de 50 años y las madres con 4 hijos o más.
Sandra Pettovello salió por enésima vez a propagandizar la inscripción para capacitarse en un sistema de vouchers. Como lo dice el propio Ministerio la inscripción a estos cursos no será correspondida con un ingreso de ningún tipo. Y peor aún, trabajadores del área informaron a las organizaciones sociales que no hay instalaciones listas para que ingresen a cursar el grueso de los titulares y que actualmente se encuentran cursando unos 80 de ellos; el 0,008% del total.
De implementarse la eliminación llevara al cierre de áreas completas del Estado, afectando al conjunto de las Agencias Territoriales y Centros de Referencia (CDR) que quedaran sin tareas. Dando paso al despido de 1.600 trabajadores de la Secretaria de trabajo, empleo y seguridad social. Los trabajadores ponen a Federico Sturzenegger como el gestor de esta política y se encuentran realizando acciones como abrazos y actos en la sede central y en las oficinas que se encuentran en el interior del país.
Durante décadas bajo el “Potenciar Trabajo” y sus predecesores se impulsó un plan de cooperativas, que debían tras la implementación de una cadena de Unidades de Gestión formar emprendimientos bajo la órbita de la “Economía Popular”. Su fin era dar formación, nivel de empleabilidad y generar una mejora en la inserción laboral de los titulares de planes sociales. A esto se le sumaban subsidios, créditos y montos directos para proyectos socio-productivos y comunitarios que rondaban los 34 millones de dólares anuales.
Como era de esperarse, ninguna mejora virtuosa en el mundo del trabajo vio la luz con estos planteos y fueron principalmente los intendentes del conurbano los que se sirvieron de estos programas como mecanismo de cooptación de organizaciones, punterismo electoral y para servirse de mano de obra precarizada para las tareas de limpieza y mantenimiento en sus intendencias.
A través de la Ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se desmantelaron estos esquemas y se eliminaron los alimentos a los comedores y merenderos con la excusa de que “el dinero iría directamente a la gente”. Con el montaje de una línea telefónica de denuncias anónimas se comenzó una serie de allanamientos sobre comedores y sedes de organizaciones sociales que culmino en el armado de causas judiciales sobre las direcciones de varias de ellas.
Una guerra contra cualquier tipo de organización obrera en los barrios populares. Para la cual los liberticidas aclaran que su objetivo principal sigue siendo desarticular a las organizaciones que promueven piquetes en el área metropolitana.
Ante las críticas los funcionarios se cubrieron: “En cuatro años solo 1,3% de los beneficiarios lograron salir del plan por haber conseguido trabajo”. Si antes en las gestiones del kirchnerismo y del macrismo era difícil conseguir un trabajo estable y bajo convenio hoy en día en el marco de una depresión industrial con decenas de cierres de fábrica y miles de despidos, la misión para un desocupado es una epopeya.
Muestra de estos problemas son los cambios en ANSES, esta semana Fernando Bearzi presentó su renuncia a la dirección de la agencia, en el recambio asumirá Guillermo Arancibia que era parte del área. Las informaciones que recorren el cambio es que, bajo la excusa de ir por una mayor digitalización de la agencia, lo que está detrás es el problema de la caída abrupta de los aportes jubilatorios provenientes del trabajo registrado que sostiene todo el sistema previsional.
Los liberticidas irán por este hachazo a la ayuda social con datos oficiales de desocupación en ascenso. Según el INDEC para el 2025 fue del 7,5%, unos 1.717.125 desocupados plenos, un aumento comparando el 2024 que tuvo el 6,4%. Esta diferencia en contra del 1,1%, muestra un acumulado que crece de manera continua trimestre a trimestre.
Por el lado de la ‘Tasa de Empleo’ que mide la proporción de personas ocupadas respecto al total de la población, cayó al 45%. Otro golpe al empleo, comparándolo al 45,7% del 2024. “La tasa de desocupación registró una suba de 1,1 p.p. respecto al mismo trimestre del año anterior lo que indica una diferencia estadísticamente significativa”, se indicó en el informe oficial del INDEC, intervenido por el gobierno libertario.
Este relevamiento sin embargo es geográficamente y demográficamente parcial. Releva un recorte de 31 aglomerados urbanos, en donde se concentran un millón del total de los desocupados plenos, considerando solo aquellos que están disponibles para trabajar y dieron testigo de buscar empleo activamente.
Por lo tanto, este crecimiento estadístico de 193.515 desocupados en tres meses esta subrepresentado. A esto se suma otro fenómeno que ocultan las estadísticas, hoy el trabajo en plataformas como Uber o DiDi es una opción para los despedidos de un empleo formal que los lleva a no figurar como desocupados.
El desglose por región para este índice es: Gran Buenos Aires con 8,6%, región Pampeana 7,7%; Noreste 5,6%; Cuyo 4,9%; Patagonia 4,8%, y Noreste 4,2%. “Al considerar a la totalidad de los aglomerados de 500.000 y más habitantes, la tasa es de 8%, mientras que, para los aglomerados de menos de 500.000 habitantes, es de 4,7%”, en conclusión según el INDEC mientras mayor es la Ciudad más desempleo se registra, sin importar el lugar del país.
En Argentina de 13,5 millones ocupados, 9,7 millones son asalariados siendo el 63% los que aportan al sistema jubilatorio. Según el INDEC son 3,8 millones los no asalariados, con un 86% cuentapropista, 11% patrón y un 1,4% que trabaja sin remuneración de “ama de casa”. Así los formalizados son cada vez menos, es el 56% de total de los asalariados el que logro estar registrado de alguna manera. Se va conformando para los especialistas un núcleo de “informales cuentapropistas” que es una forma diaria de “autoempleo de subsistencia” como estación previa al desempleo total.
Desde todas las miradas el cráter del empleo privado es la clave del problema: “El empleo asalariado privado registrado siguió cayendo. Hay aproximadamente 70.000 trabajadores menos respecto del 4º trimestre 2024” dijo Jorge Colina director del Instituto Argentino para el Desarrollo Argentino (IDesA). Según la UCA: “En términos absolutos, esto implica más del doble que la pérdida en el sector público que fue de 70.000 empleos menos.”
Se sumará que la actual caída del comercio deberá absorber en breve el recorte del “Volver al Trabajo” que inyecta mensualmente 70.200 millones de pesos en compras; esencialmente compuestas por artículos de consumo familiar.
Dentro del “cuentapropismo” en ascenso hay cambios, porque paradigmáticamente cayo el global de monotributistas: “El monotributo creció en casi 100.000 trabajadores, pero el Monotributo Social cayó en 275.000 trabajadores. Por esta razón hay 175.000 monotributistas menos. El único empleo que creció es el ‘cuentapropista no registrado’ que lo hizo en 350.000 trabajadores. Se puede decir que el único empleo que aumentó es el cuentapropismo informal”.
Florencia Iragui de consultora LCG, puntualizo que de los 13,5 millones de ocupados un 29,2% se encuentre sobreocupado quiere decir que trabaja más de 45 horas semanales, “Esto indica que se necesitan más horas empleadas para alcanzar cierto nivel de ingresos”. En contraste un porcentaje cada vez mayor se encuentra sub-ocupado (un 8%), no logra superar las 35 horas semanales, demandando empleo y haciendo más dura la competencia por esas horas
