El gobierno pierde la calma en vísperas de la tormenta

Escriben Jorge Altamira y Marcelo Ramal

Argentina, una gigantesca causa $Libra.

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Las pericias telefónicas del caso $Libra han llevado a la cotización moral del clan Milei por debajo del subsuelo. Antes y después de ser electo presidente, Milei recibía un sueldo del aventurero financiero Novelli, para auspiciar y proteger sus operaciones especulativas. La tercera figura del régimen, el jefe de gabinete Adorni, ha quedado al descubierto como un ladrón de feria. Cuando se completa este panorama con el caso Espert, queda claro que el país ha sido encomendado a una banda de lúmpenes pequeñoburgueses, que se columpia entre el delito financiero y el narcotráfico. Frente a ellos, el “bajo perfil” del Congreso y de los partidos de la burguesía pone de manifiesto que Milei no es un accidente: marca la calidad y la “temperatura” de un régimen y de la clase capitalista que se beneficia bajo su ‘manto’.

Las corruptelas de los liberticidas han desatado una deliberación en los círculos del poder. La camarilla gobernante ha perdido autoridad política para pilotear un régimen económico en acentuada descomposición. La dosis caballar del ajuste económico contra los trabajadores responde al pánico por una hiperinflación que se encuentra en las entrañas del régimen en su conjunto y que se ha agravado. La caída del consumo personal y la desbocada crisis industrial han quebrado la recaudación impositiva; reforzado en endeudamiento público y la salida de capitales líquidos y la dependencia de los bancos del Tesoro; y agravado la incobrabilidad del crédito y de la cadena de pagos. Ningún ‘economista’ quiere dar la voz de alerta para no ser acusado de desestabilizador o golpista.

Las importaciones han sido, en febrero pasado, un 12% menores a las del mismo período de 2025. Pero las compras externas de bienes de capital retrocedieron aún más, nada menos que un 25% -una fantástica caída de la inversión fija. A la caída del consumo de alimentos –el de la carne se encuentra en el nivel más bajo del último cuarto de siglo- se suma ahora el de los bienes durables, que se venían sosteniendo por medio del crédito. Los bancos han cerrado la canilla de los préstamos, debido al aumento de la morosidad. En el caso de las billeteras virtuales, la insolvencia llega al 27% de la cartera. Varios bancos y billeteras -Ualá, Banco Sáenz- fueron vendidas de urgencia, para poder saldar sus pasivos. El “riesgo-país”, calculado en base a las tasas de interés del sistema bancario y no bancario, es infinitamente mayor a los 600 puntos que registra la deuda externa. Un cordón umbilical une a esta deuda con el conjunto de la deuda interna. La hiperinflación raramente es la consecuencia de una inflación en progreso; ha estallado, en una mayoría de casos, como consecuencia de una inflación reprimida. Es lo que ha llevado a sucesivas corridas cambiarias y es peor en el momento actual.

En respuesta a ello, Caputo y Sturzenegger han anunciado nuevas “motosierras” en organismos del Estado. Es un mensaje a los acreedores de la deuda pública, que deberán renovar en los próximos días 8 billones de vencimientos en pesos. Han pasado dos años y el objetivo declarado de la recuperación del crédito internacional no se ha cumplido. Caputo cubre los agujeros con préstamos de poca monta, corto plazo y altísimo costo, que agravan la crisis financiera del Estado. El aumento del precio internacional del petróleo, antes de mejorar las arcas del Estado, desatará una inflación muy superior a la elevadísima tasa actual del 3% por mes.

Esquema piramidal

A la luz de lo anterior, las corruptelas financieras del clan Milei no son solamente un caso de delito privado, son el método mismo de la política económica oficial. Milei-Caputo han manejado la economía con los métodos de $Libra. En efecto, han puesto en marcha una estafa piramidal. La garantía de esta operación especulativa, que aseguró intereses de hasta el 20% anual en dólares, fue la pulverización de salarios, jubilaciones, gastos sociales y la obra pública. El experimento ya se encontraba concluido en octubre pasado, cuando Scott Bessent y Trump rescataron a la Argentina, al igual que lo hicieron en enero pasado para pagar un vencimiento de intereses con el FMI. Milei y Caputo respondieron al rescate convirtiendo al país en un Protectorado de facto de los Estados Unidos en el plano comercial, político y también militar. Pero nada de esto sacó al régimen de la emergencia financiera, ni de la depresión industrial. Una crisis del prestamista de última instancia -el gobierno de Trump- depositaría al régimen libertario en el defol y la hiperinflación. La guerra imperialista mundial lleva a una depreciación sin precedentes del dólar; Trump ha pedido al Congreso una autorización adicional de gastos de 200 mil millones de dólares.

Mileismo sin Milei

En la reunión de “inversores” en Estados Unidos, el “Argentine Week”, hubo empresarios que preguntaron a Milei por las “alternativas electorales”. Los mismos que están protegiendo a Milei, para evitar un colapso prematuro de su gobierno, se han lanzado a “trabajar” para 2027. Las tratativas en torno de un frente anti-Milei suman a varios gobernadores peronistas, a Pichetto e incluso exmacristas, como Nicolás Massot y Rodriguez Larreta. El lema de todos ellos es el respeto al “equilibrio fiscal”, es decir, la ratificación de la motosierra. Lo mismo habían hecho De la Rúa y Chacho Álvarez cuando se declararon fanáticos de la convertibilidad de Menem y Cavallo, con el pretexto de la ‘estabilidad’. Terminaron presidiendo la mayor hiperinflación desde el Rodrigazo (1975). La preparación política de la llamada ‘oposición’ para gobernar se encuentra peor que la del gobierno para seguir gobernando.

Entre el derrumbe económico y las corruptelas, la población trabajadora acelera sus conclusiones. Lo demuestran las autoconvocatorias docentes, las ocupaciones fabriles, el clima de agitación en las universidades. Esa vanguardia debe ser orientada y organizada para que tome en sus manos el destino de una crisis extraordinaria.

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