Cómo respondemos a la ofensiva contra la Universidad

Escribe Federico Fernández

Los rectores aplican el ajuste de Milei.

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El gobierno de Javier Milei ha emprendido un feroz ataque contra la universidad pública, sus docentes, trabajadores y estudiantes. El centro de la ofensiva se encuentra en el congelamiento presupuestario que equivale, por lo menos, a una reducción del 70 %. El Gobierno apunta a un desmantelamiento y posterior privatización de las universidades, junto con el sistema científico, como lo prueba el furioso recorte y los despidos en el CONICET. Junto con la 'infraestructura' y mantenimiento educativo peligran las dependencias de las universidades como hospitales, comedores y colegios preuniversitarios en todo el país. Las escasas becas o ayudas a estudiantes pretenden ser totalmente barridas.

El Gobierno quiere pulverizar el salario de los docentes y no docentes mediante actualizaciones ínfimas en un cuadro híperinflacionario. El gobierno cierra, con decretos de “necesidad y urgencia”, universidades y suspende la apertura de nuevas. Dos millones y medio de estudiantes junto a trescientos mil trabajadores nos encontramos a merced de un Poder Ejecutivo que sostiene que los contenidos educativos se encuentran “impregnados de rojo” y que en las universidades se vive “un clima de sovietización”. Este Gobierno promueve, además, un discurso fascista contra los migrantes, las mujeres y cualquier expresión de oposición a su orientación.

Rectores

Los rectores y autoridades universitarias se declaran 'preocupados' y en 'alerta' por el congelamiento presupuestario. Todos coinciden en declarar que la universidad “no llega a mayo”, mientras proceden a aplicar el ajuste en sus casas de estudio, es decir, la política de Milei. En un conjunto de universidades las declaraciones de “emergencia presupuestaria” fueron el puntapié para recortar cupos, comisiones e incluso carreras enteras. En Sociales de la UBA, la decana, que denuncia en TV al gobierno nacional por el 'ajuste', ella misma 'ajusta' los 'kit escolares' a los hijos de los trabajadores no docentes. Si la universidad no llega a mayo, ¿qué objetivo tiene ese ahorro tan miserable?. La 'voucherización', donde “las universidades compiten”, es la línea que las autoridades apoyaron todos estos años, la de convertir a las carreras en un sistema de “créditos y competencias”, recortar el ciclo de grado y proceder a una arancelización del régimen universitario. El año pasado la UBA recortó sus carreras de Medicina y las Ingenierías adaptándolas a los requisitos de la CONEAU. Esta privatización “de a tramos” generó un poderoso financiamiento de lobbys capitalistas que penetraron fuertemente, mediante convenios y pasantías/cursos de extensión, en la gestión de las universidades. A las universidades “que no llegan a mayo” les exigimos la publicidad y el control docente y estudiantil del conjunto de las condiciones de todos estos convenios.

Asistimos, por lo tanto, a una colaboración política con Milei por parte de los bloques políticos tradicionales: radicales, peronistas y kirchneristas. La misma que se expresa a nivel nacional mediante la aceptación, por colaboración o pasividad, de un conjunto de arbitrariedades fuera de las leyes, como el “protocolo represivo” que diseña un escenario de Estado policial totalitario. También los une el mazazo contra salarios y jubilaciones y el reclamo de una “reforma laboral” que termine de barrer con los derechos de la clase trabajadora. A esa colaboración hay que añadirle el invaluable servicio prestado al Gobierno por las burocracias sindicales, que diseñan “planes de lucha” en cuotas y dejan pasar por entero la masacre social en curso. En la universidad ese papel lo juegan las direcciones de los Centros de Estudiantes y Federaciones, las de Franja Morada-Nuevo Espacio y las del peronismo o kirchnerismo.

Huelga general educativa

En todo este escenario, la defensa de la universidad pública, sus condiciones de estudio y derechos laborales corre por entero a cuenta de sus estudiantes y trabajadores. No serán los rectores y autoridades los que encabecen con éxito las 'gestiones' con el Gobierno. Se trata de impulsar una lucha decidida que involucre, por abajo, a la mayoría de la comunidad educativa, universitaria y científica. El impulso de una huelga general educativa requiere escenarios de deliberación y de lucha de estudiantes y docentes. Política Obrera apoya y convoca en el inicio de las clases todas las medidas combativas que preparen una irrupción general: cortes de calle, clases públicas, paros y asambleas autoconvocadas. Necesitamos una “contraofensiva” que imponga todos los reclamos pendientes.

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