El 8 de Marzo masivo, un poderoso síntoma político

Escribe Olga Cristóbal

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Ayer, cientos de miles de mujeres se volcaron a las plazas políticas de todo el país y le enseñaron al gobierno hambreador y fascistizante de Javier Milei -que blande el aniquilamiento de los derechos de las mujeres como uno de sus objetivos estratégicos- la ruta de una reacción popular de mayor alcance. Las trabajadoras movilizadas le asestaron un golpe político al gobierno, como lo hicieron en 2016 con el paro de mujeres, el primer paro nacional contra Mauricio Macri.

Muchas levantaban cartones manuscritos que rezaban “Fuimos marea, podemos ser tsunami”. Se combinaban con otras pancartas y consignas reclamando ir a la huelga contra el hambre, los despidos, el salario, el DNU, el protocolo represivo. Muchos de estos carteles fueron esgrimidos por mujeres autoconvocadas. Predominaban compañeras muy jóvenes que probablemente no hayan participado de la lucha por el derecho al aborto, pero que están dispuestas a defenderlo y defenderse con uñas y dientes.

Combatividad

El clima de la concentración fue impuesto por la indignación de las mujeres y la juventud contra un gobierno privatizador y entreguista, que sentó el hambre a la mesa de las familias que viven de un salario, aniquiló las jubilaciones, celebra la inflación y la liquidación de los ahorros, ha despedido a miles de estatales e insultado en los términos más brutales a docentes, artistas, científicas, les quitó la comida a los comedores populares y la medicación oncológica a quienes carecen de obra social. Un gobierno oscurantista, que promete anular toda la legislación igualitaria de la disidencia sexual, la ESI y el derecho al aborto reservando para las mujeres la función de “educar a las generaciones futuras” en el encierro hogareño, como predicó el presidente en el inicio de sesiones. Un programa que se completa dando vía libre al gatillo fácil, la brutalidad policial y la injerencia de las Fuerzas Armadas.

Así las cosas, desde temprano, una romería de mujeres “sueltas” avanzaron por Avenida de Mayo -donde aguardaban las asambleas populares, las columnas de partidos de izquierda y de desocupados- hasta la Plaza de los Dos Congresos, donde se habían concentrado organizaciones kirchneristas de mujeres, feministas, sindicales y de desocupados (ATE y la UTEP tenían columnas significativas) hasta algunas delegaciones exiguas de la burocracia sindical cegetista y de la oposición dialoguista, como el radicalismo. En ambos sectores formaban grupos de la disidencia sexual, travestis, lesbianas, no binarios.

La presencia masiva desbordó olímpicamente a las restricciones represivas del protocolo de Bullrich: mujeres con cochecitos de bebé y niños de la mano, grupos de jovencitas, varias generaciones de una misma familia, estudiantes secundarias, amigas, compañeras de trabajo tomaron la calle con la tranquilidad de quien lo ha hecho siempre, a pesar de “un operativo policial (que) tuvo un despliegue nunca antes visto en una movilización de este tipo. Frente a la reja del Congreso se apostaron a razón de un efectivo por metro, de manera que nadie se acercara al Parlamento. Más allá, en Riobamba e Yrigoyen, las vallas también cortaban el tránsito y una decena de camiones y colectivos de la policía esperaba para actuar en caso de que hubiera incidentes” (LN 8/3). El despliegue no impidió que la movilización ocupara las calles laterales al Congreso y la Avenida de Mayo o avanzara tranquilamente por las paralelas al grito de “¡Milei, basura, vos sos la dictadura!”. Las chicas se treparon a las vallas policiales para ver mejor lo que sucedía en el escenario, situado sobre la vereda. Esta masividad desbordó, también, a la previsión de las organizadoras del acto, dispuestas a que la demostración transcurriera dentro del “corralito” del protocolo –o sea, la Plaza de los Dos Congresos.

La presencia trabajadora fue notable: docentes, trabajadoras de la salud, científicas del CONICET, trabajadoras de Télam y Radio Nacional, trabajadoras “desocupadas” de las barriadas, trabajadoras de la cultura y del Subte. Luchadoras de las asambleas populares, centros de estudiantes, compañeras jubiladas. Y, por todos lados, grupos de adolescentes de escuelas secundarias que hicieron foco en la violencia de género, el aumento de los femicidios, el abuso, el derecho a una educación sexual laica y científica, el derecho al aborto, el protocolo de Bullrich. Para llegar a la plaza habían saltado, una vez más, todos los molinetes de las estaciones de tren y de subte.

Hubo un bloque de solidaridad con Palestina pero toda la plaza estuvo salpicada de banderas y carteles que denunciaban el genocidio sionista.

El palco “oficial”

La concentración, convocada por organizaciones del movimiento de mujeres como la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y el Colectivo Ni Una Menos, organismos de derechos humanos, partidos políticos y organizaciones sociales tuvo un palco compartido y un documento “consensuado” al que le puso firma toda la izquierda del FIT-U.

El documento “unitario”, como es previsible, omite cualquier crítica, ni siquiera una alusión, al gobierno de los Fernández-Massa -cuya debacle abrió paso al gobierno de Milei-, a la burocracia sindical y a los gobernadores peronistas que están aplicando un brutal ajuste en las provincias en sintonía con las exigencias del FMI y el gobierno nacional.

Más allá de una gigantesca bandera colgada muy temprano por la CGT, sus delegaciones fueron mínimas, con excepción de las bancarias que hicieron firmar un petitorio contra la privatización del Banco Nación y trabajadoras del Seguro.

El argumento del “autocuidado” -el respeto al protocolo de Bullrich- fue usado por los sectores k para evitar una movilización masiva que se dirigiera a Plaza de Mayo. “Obviamente, si la masividad de la gente lo requiere, ocuparemos las calles con todo el debido cuidado y la voluntad de no tener ningún tipo de problema con las autoridades”, indicó Lucía Cavallero del Ni Una Menos (LN 8/3). Por la misma razón, unilateralmente, el sector kirchnerista decidió que el acto terminara a las 19. Pero a esa hora llegaron muchas trabajadoras que salían recién de las oficinas y la movilización se extendió -con alerta meteorológico y todo- hasta el anochecer.

La columna de Política Obrera y el Polo Obrero Tendencia, situada en el centro de la Plaza, realizó una intensa agitación y distribuyó masivamente la Declaración “Por un 8 de Marzo de lucha contra el gobierno golpista y contra la guerra y la barbarie del imperialismo mundial”.

En este 8M, las mujeres desbordaron física y políticamente los límites y la regimentación pretendidos por los aparatos burocráticos y patronales. Es lo que también ocurrió en el interior, con movilizaciones gigantescas en Córdoba, Mendoza, Tucumán o Mar del Plata, sólo por citar algunas ciudades. Es un poderoso síntoma político de cara a las grandes jornadas de lucha que se vienen: la jornada de este martes 12, por los alimentos y contra los despidos; y el 24 de Marzo, que debemos preparar con una enérgica movilización y clarificación política.

LEER MÁS:

Por un 8 de Marzo de lucha contra el gobierno golpista y contra la guerra y la barbarie del imperialismo mundial Declaración de Política Obrera, 03/03/2024.

Asambleas de mujeres debatimos el 8M Por Olga Cristóbal, 19/02/2024. Declaración de Política Obrera, 03/03/2024.

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