Declaración de la Tendencia Docente Clasista

Inicio de clases 2026: Organicemos la huelga general ante la ofensiva política de conjunto del liberticida Milei contra la educación nacional y la docencia

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El año escolar de 2026 se inicia cuando el gobierno liberticida de Javier Milei y el conjunto del régimen político desarrollan una ofensiva política estratégica contra la educación pública y los trabajadores de la educación.

El proyecto de ley de “libertad educativa” tiene el propósito explícito de relegar la educación pública a un rol “subsidiario”. Que deroga la obligatoriedad de la educación preprimaria, primaria y secundaria. El estado es eximido de una de sus responsabilidades fundamentales y la ciudadanía de su principal compromiso social. La derogación del derecho del trabajo por la contrarreforma laboral, será acompañada por la liquidación de la educación en cuanto un derecho. La ‘oferta’ educativa pasaría a ser el monopolio de las empresas privadas y de las confesiones clericales.

El pase de la escuela pública a las ‘familias’, según lo establecido por el proyecto de “libertad educativa” y la formación de los “Consejos de Padres”, introducen un régimen corporativo y confesional en el sistema constitucional de Argentina.

Para Milei y su camarilla la educación pública sería sinónimo de socialismo, cuando ha sido una de las mayores realizaciones del capitalismo liberal en su época de ascenso. Con el mismo criterio, la cloaca social que gobierna en Argentina debería suprimir el matrimonio civil, el laicismo y los derechos ciudadanos. Un gobierno socialista, en realidad, pondría fin a la tutela ideológica de la burocracia civil y militar del estado capitalista, para transferir la educación ciudadana a la gestión democrática de docentes y educadores en general, responsables ante congresos periódicos de trabajadores. Milei, por el contrario, ha anunciado el propósito de restablecer el servicio militar obligatorio, en función de la guerra mundial en desarrollo, y para ello ha designado en funciones de gobierno a militares en actividad. La contrarreforma de la educación forma parte de una militarización del estado. La campaña oficial contra el “adoctrinamiento escolar” disimula el propósito real de someter a la ciudadanía a los preceptos liberticidas. El propósito de “ganar la batalla cultural”, como emprendimiento político desde el estado, demuestra una intención totalitaria.

El gobierno liberticida de Milei ha recortado y eliminado las pocas partidas presupuestarias educativas nacionales existentes, como el Incentivo Docente. También ha hecho desaparecer la Paritaria Nacional Docente. El último piso salarial establecido por decreto del ministerio de ‘Capital humano’ ha sido de $500.000 en febrero del 2025. El presupuesto 2026, aprobado en el Congreso Nacional, elimina la inversión mínima del 6 % del PBI en educación general, la Educación Técnico Profesional y el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. La desaparición de un sistema educativo nacional significa desmantelar las currículas escolares.

La educación argentina asiste al mayor proyecto político de desmantelamiento de toda la historia. El inicio del año escolar no enfrenta a la docencia solamente a una cuestión paritaria sino a un desafío de alcance y naturaleza político. El paquete liberticida viene acompañado por el reclamo del FMI de eliminar el régimen previsional docente. Todos los gobernadores y en especial Axel Kicillof apoyan o ‘acompañan’ esta bomba de destrucción masiva. Tenemos el desafío de una lucha política de alcance nacional. Ha sido este gobernador ‘progre’ el primero en plantear los cierres de grados y de cursos y la cesantía de docentes, en el marco de la caída de la escolaridad debido a la pobreza y a la reducción de los índices de natalidad.

La liquidación de la educación y de la docencia es un proyecto que une a todos los partidos patronales y a la burocracia sindical. Los docentes hemos respondido en numerosas ocasiones con huelgas autoconvocadas –en provincia de Buenos Aires, en Jujuy, en Tucumán, en Catamarca y en Salta-.

El inicio de las clases de 2026 se caracteriza por una confrontación política y estratégica desatada por el gobierno trumpista liberticida. De esta caracterización se concluye que debemos encarar nuestra lucha en términos políticos de conjunto, no parciales y aislados. Esto significa deliberar y preparar una huelga general para derrotar a un gobierno empeñado en la derrota definitiva de la docencia y de la democracia política. Para eso debemos confrontar esta conclusión (la necesidad de una lucha política de conjunto) con los planteos derrotistas de las direcciones sindicales, y derrotarlas en cuanto al método de lucha y el programa. Es necesario preparar, por medio del esclarecimiento y la organización de autoconvocatorias, una huelga general en defensa del conjunto de la educación pública y del trabajo de la docencia.

La huelga general esta presente en el país como una tendencia desde abajo. Es lo que mostraron los trabajadores del Hospital Garraham, los obreros metalúrgicos de Siderar, los del puerto de Rosario, de Granja Tres Arroyos, los obreros del aceite y de las fábricas textiles de Catamarca (incluso con ocupación del lugar de trabajo). El balance de los resultados de los paros aislados y discontinuados es, por el contrario, negativo.

Como socialistas, luchamos por una educación que atienda a la universalidad del desarrollo del conocimiento humano y a la emancipación del trabajo explotado, en oposición a la tendencia capitalista a convertirlo en herramienta de superexplotación y de guerras imperialistas. Los socialistas no impulsamos ninguna ‘cultura’ especial, porque una cultura no se impone, sino aquella que emerge de la actividad práctica emancipadoras de las masas explotadas.

Nuestras reivindicaciones

Aumento de emergencia del salario del 100 %. Pasaje del no remunerativo al básico. Por un salario mínimo por cargo de $2.500.000, el valor de una canasta familiar y el 82 % móvil. Por una paritaria nacional única con un pliego de reivindicaciones decidido por la base. Paritarios electos.

Por una dirección revolucionaria de los sindicatos. Por un sindicato único nacional del conjunto de la docencia de escuelas y colegios sin excepción. La huelga es una atribución de la clase obrera en lucha.

No al vaciamiento de las obras sociales docentes. Que el Estado disponga un fondo de emergencia para reponer integralmente las prestaciones, bajo control de trabajadores y jubilados docentes electos.

Plan de obras de infraestructura escolar. Otorgamiento masivo de becas educativas en base a padrones elaborados por los sindicatos. Eliminación completa de los subsidios a las escuelas privadas, estatización de las escuelas cuyos salarios sean pagados por el Estado. Por una escuela única, laica, gratuita y políticamente democrática.

Por una guerra internacional de la clase obrera contra la guerra y los gobiernos imperialistas.

Por un gobierno de trabajadores.

Mesa Nacional de la Tendencia Docente Clasista

Revista EDM