Escribe Pablo Busch
Tiempo de lectura: 4 minutos
Sindicatos industriales y del transporte entre los que se encuentran la UOM y el SMATA convocaron una reunión para esta semana al margen del nuevo triunvirato que conduce la CGT. Su intención es presionar para que se realice una protesta contra la reforma laboral que se tratará en febrero. Los gremios convocantes cuestionan por lo bajo la estrategia de la cúpula de la CGT, que se limita a gestionar junto a los gobernadores una oposición en el Congreso que habilite una votación por artículos y una impugnación ante la justicia laboral.
Los dirigentes de la CGT -Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros)- ni mencionan la posibilidad de un paro general. Sólo hacen referencia a un paro cuando los periodistas se lo preguntan. Triunviratos anteriores se fueron de boca prometiendo paros generales que nunca convocaron, aunque su propia base les reclamaba “que pusieran la fecha”.
Desde los días previos a la renovación de autoridades de la CGT, ya se hablaba de un sector de gremios industriales que presionaba para que la central obrera tuviera un perfil “más confrontativo con el gobierno de Milei”. Pablo Moyano, Furlán, Aceiteros, SiPreBA, el SMATA, ATE, apoyaban esa orientación. En el último encuentro, los sindicatos discutieron un programa para el próximo gobierno popular, que rápidamente cajonearon ante el desplome del peronismo en las elecciones legislativas nacionales.
Según Página/12, “para este grupo de gremios, entre los que están los poderosos UOM y SMATA, la inminencia del tratamiento de la reforma laboral los impulsa a no esperar al consejo directivo. Quieren una movilización entre el 10 y 11 de febrero, posibles fechas de tratamiento del proyecto en el Senado. Poco a poco se suman más gremios, muchos del transporte.”.
En cada fábrica y en cada lugar de trabajo los capitalistas amoldan la contrarreforma laboral de acuerdo sus objetivos: en Lustramax, despidiendo a los delegados y a los activistas; en Granja Tres Arroyos, retrasando los pagos y reduciendo los salarios; en el SUTNA, con despidos masivos y el congelamiento salarial que lleva más de un año. Los gremios que dicen impulsar una lucha contra la contrarreforma laboral, ¿cómo enfrentaron las iniciativas patronales en los últimos años? Sin lucha, saboteando las luchas iniciadas a pesar de ellos o desgastando la capacidad de lucha.
Las patronales han congelado los salarios de los trabajadores de las siderúrgicas sin acordar aumentos salariales durante más de un año. Además, impulsaron suspensiones masivas en Acindar, despidos en Siderca, y retiros voluntarios a mansalva. En el convenio metalúrgico las patronales acordaron aumentos de salarios a la baja, sobre salarios básicos que ya son de miseria, aplicando reducciones salariales a través de suspensiones masivas, especialmente en la industria de línea blanca (electrodomésticos). Whirlpool cerró su planta despidiendo a sus trescientos trabajadores. ¿Cuál fue la respuesta de Furlán y la UOM a esta avanzada antiobrera? Se bajó de los paros escalonados de 24, 48 y 72 horas, porque llevaban a una huelga general. La camarilla de Furlán saboteó la rebelión de los tercerizados de Siderar en San Nicolás.
En el SMATA, la situación es peor que en la UOM. Las patronales han liquidado a los cuerpos de delegados de Toyota y Volkswagen, de la mano del SMATA. Los retiros voluntarios dieron paso luego a los despidos, convirtiendo las fábricas prácticamente en cárceles donde hay que pedir permiso para ir al baño y donde el derecho de reunión dejó de existir. El SMATA ha sido la viga maestra de esta avanzada patronal, acompañando a las empresas en el armado de las listas de despedidos y soltando la mano de sus propios cuerpos de delegados. Los otros gremios que se sumarán a esta reunión han abordado las avanzadas patronales con la misma orientación que la UOM y el SMATA, con la excepción de Aceiteros, que impulsa este bloque de rompehuelgas y que bloquea cualquier alternativa combativa; presionar por un perfil más combativo para la CGT es humo. Estas maniobras son, sin embargo, una expresión de la convicción de un sector de la burocracia de que se aproxima una etapa en que las luchas se convertirán en imparables.
No hay nada nuevo que esperar de estos armados al interior de la CGT. Es necesario impulsar y generalizar huelgas, ocupaciones de fábricas, y luchas que recorren a todo el país.
La contrarreforma laboral de Milei, los gobernadores y la CGT Por Federico Fernández, 16/01/2026.
