Escribe Jorge Altamira
Una colección de criminales de guerra
Tiempo de lectura: 6 minutos
En su calidad de anfitrión y líder de las potencias imperialistas, Donal Trump marcó de entrada el carácter de la reunión anual de las Naciones Unidas. En el recinto en que se organizó el orden jurídico internacional luego de la derrota de las potencias del Eje (Alemania, Italia, Japoń), el mandatario norteamericano se comprometió a “aniquilar a la República Islámica” si su gobierno no se avenía a una capitulación política y militar. Es una palabra frecuente en el lenguaje del nazismo: “vernichterung”, en especial cuando hacía referencia al pueblo judío y a la clase obrera internacionalista. La expresión tampcoo fue un tiro al aire de una mente perturbada; también se comprometió a que “Cuba va a caer”. En cuanto a la guerra en Europa, Trump no desautorizó la ola de ataques a Moscú ni a las refinerías de Rusia, que tiene lugar con drones, aviación y satélites de la OTAN, o sea Estados Unidos. Trump lisonjea a Putin, mientras bombardea a Rusia para extorsionarlo a ceder en los objetivos políticos de la invasión a Ucrania. En las vísperas del Foro, Trump había anunciado que el Pentágono había instalado armamento en órbita espacial, que ningún jefe de estado denunció, incluso cuando los separan de Trump intereses imperialistas divergentes. La Asamblea tradujo en la voz de sus principales dirigentes de Estado. la marcha desenfrenada de otra guerra mundial y un holocausto nuclear.
La Asamblea tuvo cinco sesiones plenas, pero también funcionaron los pasillos. Trump había advertido, horas antes de la convención internacional, que tenía listo el acuerdo con Dinamarca (imposible sin el visto bueno y el apoyo de la Unión Europea y Canadá) para asumir el control político de facto, así como el económico y militar, de Groenlandia –la enorme isla del Artico occidental-. Una publicación filo Maga lo caracteriza como “un acuerdo de época centrado en Estados Unidos” Este manifestación anticipada de bandidismo territorial no formó parte de la Asamblea, ella misma poblada de bandoleros. La Comisión Europea y el Parlamento europeo han reculado en chancleta una semana después de que la Presidenta del organismo invitara a Canadá a una “asociación” con la UE para frenar el vasallaje de Estados Unidos. Groenlandia es el terreno donde la oligarquía norteamericana pretende apropiarse de los recursos de petróleo, gas, tugsteno y los minerales raros en general, para desarrollar la guerra económica y geopolítica contra China. Es el terrenos de la construcción de la Cúpula Dorada, con misiles, satélites e Inteligencia Artificial para la guerra imperialista en la Tierra. Con el dominio reforzado en el Atlántico norte, Trump prepara una estocada contra Canadá y México.
El primer ministro británico, Andy Burnham, se comprometió a una escalada de guerra indefinida contra Rusia, bajó una intensa presión de la oligarquía inglesa, la ultradderecha fascista, el alto mando militar y de seguridad. En ausencia del canciller alemán Friedrich Merz, ocupado en atajar una crisis terminal de gobierno en Berlín, Burnham tomó el centro de la escena. Acaba de ejecutar un par de nacionalizaciones en la industria del acero, para reconvertirlas en ‘bienes comunes’ para la producción militar y la guerra imperialista. Como el anglófilo, sionista y Maga, Javier Milei, dispuso un sistema de seguridad nacional contra el enemigo exterior, que apunta en esencia contra los derechos ciudadanos, como lo reconoció ante una periodista inquieta por las ‘ambigüedades’ del proyecto. Con una economía en ruinas, la City de Londres aboga por una reactivación armamentista. Burnham defendió sin reservas la dominación del Reino Unido en Malvinas, así como los planes militares, económicos y políticos en la plataforma marítima del Archipiélago circundante. Más tarde se reunió con Trump sin el menor inconveniente, luego de que el Pentágono y Trump anunciaran un cambio de política para Malvinas y reivindicara la unidad de Irlanda (con la mira puesta en el numeroso electorado de esa ascendencia en Estados Unidos). El propósito de la reunión habría sido dirimir la disputa acerca de la proporción en que el gasto militar del Reino se reparte entre la industria norteamericana y la local, así como por el control de los yacimientos de petróleo del Mar del Norte – Escocia.
El presidente Macron, que se jubila en abril próximo ante la ultraderecha francesa, mostró que quiere dejar en pie un par de hechos estratégicos consumados. Además de impulsar desde la tribuna del foro la ampliación de la guerra contra Rusia, anunció la provisión de radares y misiles antiaéreos para Ucrania; la cancillería francesa comunicó, en forma simultánea, que enviaría tropas al Mar Rojo y asistencia militar a Arabia Saudita. para reprimir la ofensiva de los hutíes de Yemen. La 81 Asamblea fue el escenario de un violento ataque imperialista contra la colectividad humana. Aunque miembro de la Corte Penal Internacional, Francia autorizó el cruce de su territorio por parte del criminal de guerra Netanyahu.
“(Promovamos un invierno) doloroso para Rusia”, fue el mensaje de Zelensky, el presidente de un gobierno corrupto en medio de una tragedia nacional. Luego se reunió con Trump en la Casa Blanca sin el menor inconveniente. El golpista norteamericano no respondió a una periodista que lo interrogó acerca de qué iba a hacer para “frenar una guerra a Europa”. Zelensky se ufanó de la firma de un acuerdo para la fabricación de drones con Finlandia, y acuerdos similares con Canadá y Australia, dos extremos geográficos y geopolíticos. Zelensky no apunta sus drones sólo a Moscú, también a Crimea y al puente que une a esta península con territorio ruso, en una disputa ‘a finish’ por el Mar Negro.
Este escenario de bandolerismo y de bandoleros habilitó a Benjamín Netanyahu hablar de su valentía “moral”. Elogió la matanza indiscriminada de civiles (mujeres y especialmente niños) y el asesinato de lideres políticos, militares y religiosos enemigos. No produjo un genocidio sino que salvó a la humanidad del genocidio. Reafirmó el propósito de imponer un cambio de régimen en Irán por medio de nuevos asaltos militares. Atacó a la dictadura de Erdogan, un miembro de la OTAN, por la disputa del control de Líbano y Siria. Como una mafia, la disputa a tiros por el ‘territorio’ es una práctica común de estado. Se jactó de haber provisto un millón de vacunas para niños en Gaza, pero que según el diario sionista liberal Haaretz no entregó ninguna, sino que no atacó con fuego a las misiones humanitarias que las llevaron a Gaza. Lo que dijo, en definitiva, el carnicero de Israel, es que no aceptará ningún acuerdo de paz de Trump con Irán que contraríe su guerra de anexión contra Cisjordania y Gaza, y para convertir en protectorados a Líbano y Siria.
Putin no se hizo presente en el conclave, pero sí lo merodeó su canciller, Serguei Lavrov; le ofrecieron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Ratificó la intención de seguir la guerra hasta conquistar los objetivos planteados, que no son solamente el reconocimiento del Donbass y Kharkov como parte de Rusia. A la altura que ha llegado la guerra, una ‘paz’ que será explosiva plantea un cambio de régimen de una de las partes o de las dos. Europa, por otra parte, se encuentra en “estado reservado”, carcomida por una crisis estructural, la fragmentación de sus gobiernos, una onda de tentativas de gobierno de la ultraderecha y/o aliada a los partidos tradicionales del capital financiero, y un enorme descontento popular contra la miseria y la guerra, fundamentalmente en las nuevas generaciones. Los misiles de Rusia estuvieron a metros de alcanzar a un tren con casi un centenar de altos funcionarios de la OTAN. El Pentágono zafó por un pelo de dar la orden de un ataque militar en Europa, como consecuencia del ‘desvío’ de un agente de la Inteligencia Artificial. Los estados mayores, en especial de EEUU, Rusia y China, se están viendo forzados a instalar los “teléfonos rojos” para evitar un estallido ‘por accidente’. La camarilla de Putin sigue empeñada en una guerra de conquista en el entendimiento que su arsenal atómico y misilístico le da una protección política indefinida. Un espejismo. Lavrov, al final, se sentó a una reunión con Marco Rubio, cuyo contenido no se conoce, pero que habrá versado sobre el petróleo, la crisis del diesel, las sanciones económicas, el desplazamiento de las petroleras rusas de Venezuela y la penetración del capital norteamericano en la minería del níquel de Cuba y otras industrias, como una adelanto de la conversión pactada de la Isla en un protectorado. Trump, en su condición de patrón de estancia, ha invitado a Putin a la reunión del G-20, que tendrá lugar en el estado de Florida, en diciembre. Rubio juntó luego al Escudo de las Américas, 16 estados tutelados por el imperialismo, para avanzar con la militarización de América del sur, América central y el Caribe.
Este es el contexto en que ha tenido lugar “la visita de estado” de Xi Jing pin a Washington, para sustituir la anarquía imperialista mundial por una ‘entente’ con dos cabezas. Misión imposible; China pasó discretamente por la asamblea de los bandoleros, que ha perdido su brújula. El propósito real de las conversaciones es sólo prolongar, como ha pedido Trump, una tregua comercial hasta enero próximo, luego de las elecciones de medio término y el G-20. Mientras las delegaciones de la guerra discurseaban en el edificio a orillas del río Hudson, al otro lado de la Gran Manzana los títulos del Tesoro de Estados Unidos seguían de remate (“sell-off”) y se asistía a un desplome (“meltdown”); lo mismo ocurría en Londres y Frankfurt. China ha importado mil toneladas de oro en los últimos ocho meses y ha reducido la tenencias del Tesoro norteamericano a la mitad. El dinero real es el combustible que mueve la guerra. Los Países Bajos revelaron el retiro de cerca de 400 toneladas de sus reservas de oro en la Reserva Federal, efectuada en forma clandestina. El oro de Venezuela en Londres volverá a una cuenta de Caracas en Nueva York o al banco central venezolano custodiado por ‘un experto’, Donald Trump. La realidad es una sola, pero entrelaza contradicciones explosivas de variada dimensión. El desarrollo de la humanidad a través de la explotación de la fuerza de trabajo ajena, muestra sus límites históricos insuperables.

